Cómo es el tratamiento, cuánto demora, qué pasa si te dijeron que no tienes hueso y qué cubre la garantía.
implantes colocados por el Dr. Claudio Brenner
de los implantes funciona
de garantía escrita
la evaluación inicial
Un implante reemplaza la raíz de un diente que se perdió. Es un tornillo de titanio que va en el hueso y sobre el que después se monta la pieza que se ve. Suena simple y en buenas condiciones lo es, pero lo que decide el resultado no es el implante: es lo que se decide antes de instalarlo, y cómo se cuida después.
Esta página cuenta cómo es el tratamiento en Clínica Brenner —la evaluación, los plazos reales, qué pasa si te dijeron que no tenías hueso, cuánto dura un implante y qué cubre la garantía—. Si llegaste acá porque un implante tuyo falló, eso también está más abajo.
La clínica está en Vitacura, en Av. Las Condes 10800, y la dirige el Dr. Claudio Brenner, con más de 35.000 implantes colocados y amplia experiencia en reconstrucción compleja con implantes. Está inscrito en el Registro Nacional de Prestadores Individuales de Salud con la especialidad de Implantología Buco Maxilofacial certificada por CONACEO.
Cuándo se indica un implante
Cuando falta una pieza, cuando faltan varias, o cuando faltan todas. También cuando hay que reemplazar una que no tiene arreglo, o cuando lo que hay hoy —una prótesis removible, un puente que se apoya en dientes sanos— dejó de funcionar o nunca funcionó bien.
No todos los casos se resuelven igual, y no todos se resuelven con la misma cantidad de implantes. Esa es precisamente la parte que se define en la evaluación.
Si faltan todos los dientes de una arcada, el tratamiento está explicado en dentadura fija sobre implantes.
Cómo es el tratamiento de implantes dentales, paso a paso
Evaluación e imágenes
La primera cita es para mirar, no para operar. No tiene costo e incluye una radiografía panorámica, que tomamos en la clínica para la evaluación. Se miran tres planos. El plano local es el sitio: cuánto hueso hay, cómo está la encía, qué piezas faltan. El plano general eres tú: qué patologías tienes, qué fármacos tomas, si fumas, si aprietas los dientes. Todo eso cambia el plan.
Cuando el caso lo requiere se suma un escáner tres dimensiones, el cone beam, que permite ver volumen y no sólo altura. Lo tomamos en la clínica y se cobra aparte de la evaluación. No siempre hace falta: en muchos casos basta con radiografías convencionales, y hay detalles que se ven mejor en una radiografía de dos dimensiones que en un cone beam. No son técnicas que compitan: muestran cosas distintas.
La planificación, que va en reversa
Primero se define dónde va el diente. En función de eso, dónde va el implante. En función de eso, si el hueso alcanza. Y sólo entonces, si hace falta un injerto. Nunca al revés.
Y hay un tercer plano, el situacional, que casi nunca se nombra y que pesa más de lo que parece: tu situación concreta. Alguien que necesita una solución antes de un evento familiar, alguien a quien la estética le importa poco y lo que quiere es volver a masticar, alguien que vive en otra región y no puede volver a Santiago cinco veces. Entre los tres planos, dos personas con hallazgos prácticamente idénticos y una salud equivalente pueden terminar con tratamientos distintos, y los dos estar bien indicados.
Por eso planificamos la menor cantidad posible de sesiones: avanzamos varias etapas en una misma visita, y coordinamos cada una para que rinda lo más posible.
La cirugía
El procedimiento en sí es indoloro, porque se hace con anestesia local. Cuando el caso lo requiere se suma sedación consciente: la persona respira por su cuenta y responde a estímulos, pero está relajada. No depende sólo del número de implantes —puede ser un solo implante con sedación, o cinco en una misma cirugía sin ella—, se decide caso a caso. Trabajamos con tres médicos anestesistas, que se coordinan al fijar la hora de pabellón. La anestesia general no es lo habitual y se reserva para procedimientos más complejos.
La espera, que es la parte que nadie cuenta
Un implante no queda sujeto el día que se instala. Durante las semanas siguientes el hueso crece pegado a su superficie hasta quedar unido a ella —solemos decir que el implante se integró al hueso, pero en rigor es al revés: es el hueso el que se adhiere al implante—. Ese proceso se llama oseointegración y toma alrededor de tres meses.
En algunos casos se puede instalar el implante y ponerle encima una corona provisoria el mismo día. Se llama carga inmediata y es una técnica extraordinaria, pero exige condiciones: hueso en muy buenas condiciones, una estabilidad inicial muy buena, y que no haya nada que signifique sobrecarga en ese período —quien aprieta o rechina los dientes es mal candidato—. Cuando no está indicada, no se hace. Y cuando no se puede, igual no hay que pasar esos meses sin diente: se confecciona un provisorio por la vía convencional.
La prótesis definitiva, y los controles
Hay quienes dicen que el tratamiento recién empieza cuando se instala la prótesis, y tiene sentido: es el primer momento en que todo lo que se fabricó funciona de verdad, con carga real y uso real. De ahí en adelante vienen controles —el primero a los tres meses; si todo está bien, el siguiente a los seis meses o al año, y nunca más allá de un año—, y esa disciplina se mantiene de por vida. En cada uno se revisa que la mordida esté bien, que la higiene alcance, que la encía no esté inflamada, que los tornillos no se hayan soltado; y con radiografías, que el hueso alrededor del implante no se esté perdiendo. Esa es la clave de que un implante dure.
Qué tipo de prótesis va sobre el implante, y por qué la preferimos atornillada: rehabilitación sobre implantes. Qué se revisa en cada control y cómo se cuida un implante en casa: cuánto dura un implante y cómo se cuida.
Los plazos, en concreto
Un tratamiento de implantes se mide en meses, no en semanas, y la mayor parte de ese tiempo no es trabajo: es espera de cicatrización. Alrededor de tres meses para que el hueso se adhiera al implante, más la rehabilitación definitiva. Si hace falta preparar el sitio antes, se suma.
En una rehabilitación de arcada completa, por ejemplo, el camino habitual es éste: la cirugía; a la semana, un primer control para ver la cicatrización y retirar los puntos; a los tres meses, un control con radiografía nueva para confirmar la oseointegración; y recién ahí la prótesis definitiva, que suele tomar dos o tres visitas. Todos esos tiempos son variables: a veces se acortan y a veces se alargan.
Lo que sí se puede prometer es que no vas a pasar ese tiempo sin dientes, y que en la evaluación se te dice el plazo de tu caso antes de empezar, no sobre la marcha.
Si te dijeron que no tenías hueso
Es muy común recibir pacientes que llegan con la historia ya contada: que tienen poco o nada de hueso, y que primero hay que agrandarlo y después ver.
Esa conclusión es prematura casi siempre, porque el hueso no se evalúa en abstracto. Para saber si alcanza hay que definir antes qué tipo de rehabilitación se va a hacer, porque es la estrategia protésica la que fija cuánta libertad hay. En una corona individual de alta exigencia estética el implante puede tener una sola posición posible y no hay margen. En una rehabilitación más extensa hay bastante más juego. Por eso —y aunque suene al revés de lo que uno esperaría— es más frecuente necesitar injerto en un diente unitario que en un arco completo.
Cuando el hueso es escaso, muchas veces se puede anclar el implante en zonas donde sí lo hay, en vez de agrandar la zona donde falta. Reservamos los injertos óseos y los implantes cigomáticos para las reabsorciones más extremas. Habitualmente alcanza con el hueso propio, por poco que le hayan dicho a la persona que tenía.
Si a ti te dijeron eso, no significa que estuviera mal dicho. Significa que la respuesta depende de una decisión que quizás todavía no se había tomado. Nadie puede resolverlo por teléfono ni sin imágenes actualizadas: desconfía de quien te lo asegure.
Qué es un injerto, qué es una elevación de seno y qué alternativas existen cuando el hueso de verdad es escaso: injerto óseo y elevación de seno.
Si un implante tuyo ya falló
Es probable que alguien te haya dicho que fue mala suerte, que a veces pasa, que hay cuerpos que lo rechazan. Casi nunca es así. Un implante se pierde poco: pasa en alrededor del 2% de los casos, y el otro 98% funciona. Justamente porque es poco frecuente, cuando ocurre casi nunca es azar: suele haber una razón que se puede identificar, nombrar y evitar la próxima vez.
Algunas de esas razones son locales, del sitio donde va el implante. Otras son generales y tienen que ver con la capacidad de reparación del hueso de esa persona: algunos fármacos como los bifosfonatos, déficits nutricionales, el cigarrillo.
Un implante que fracasa hay que retirarlo y limpiar el lecho donde estuvo. Después ese lecho se deja reparar tranquilo entre cuatro y doce semanas, según las condiciones del hueso, se toma una radiografía nueva, y recién ahí se reevalúan las opciones. No se decide antes, porque antes no hay con qué decidir. Mientras tanto se confecciona un provisorio.
Nada de esto dice nada sobre tu caso en particular. Dice algo más modesto y más útil: perder un implante no es el final del camino sino un punto del camino, y hay un procedimiento establecido para lo que viene después. Retiramos y volvemos a colocar implantes que fallaron, también cuando se instalaron en otra clínica, y hacemos evaluaciones de segunda opinión: no es necesario que hayas sido paciente nuestro.
Si el problema es el miedo
Vale la pena decirlo con todas sus letras, porque es más común de lo que se admite en voz alta: el miedo al dentista es una razón válida para postergar un tratamiento. No hay que resolverlo por cuenta propia antes de pedir una hora — hay que informarlo, porque cambia cómo se planifica la atención.
A veces se seda al paciente y se hace todo en una sola vez. Para alguien que no tolera muchas sesiones, o que no puede venir muchas veces, eso deja de ser una preferencia y pasa a ser lo que hace el tratamiento posible. Por eso conviene decirlo cuando se está armando el plan, y no el día de la cirugía.
Cuánto dura un implante
En condiciones adecuadas, un implante debiera durar al menos diez años, que es hoy el estándar para cualquier elemento que se implanta en el cuerpo. Habitualmente dura bastante más; pero a los diez años suele necesitar algún grado de revisión, porque en ese tiempo cambiaron las condiciones de la persona: el hueso, la encía, la mordida.
Lo que más pesa en esa duración no es la técnica. Son dos cosas que dependen del tiempo y de cada persona: los cuidados y los controles, y los factores de riesgo propios —el cigarrillo, una diabetes descompensada, la higiene, algunos fármacos—, que ninguna técnica puede modificar. Por eso se evalúan antes de empezar, y por eso los controles no son un trámite.
Dicho eso: de todo lo que la odontología puede ofrecer para reponer dientes, no hay nada que dure más que un implante bien ejecutado.
Más detalle, con lo que se revisa en cada control, en cuánto dura un implante y cómo se cuida.
Qué avisa que algo anda mal
Cuatro señales, y vale la pena guardarlas:
Cualquiera de las cuatro es motivo para consultar de inmediato. No para esperar el próximo control, no para ver si pasa solo. Casi todo lo que puede salir mal con un implante es reversible si se toma a tiempo, y deja de serlo si no.
Quién lo hace, y dónde
La cirugía la realizan el Dr. Claudio Brenner y el Dr. Pedro Powditch. La rehabilitación —la prótesis que va sobre los implantes— la hacen especialistas en prótesis: los doctores Matías Arrieta, Ricardo Soriano, Sergio Fernández y María Fernanda Amenábar. Puedes conocer al equipo completo.
Todo el tratamiento ocurre en la clínica: centro radiológico propio —radiografía panorámica, retroalveolar y escáner 3D cone beam—, escaneo intraoral, laboratorio y modelado 3D, pabellón de cirugía menor certificado y esterilización central.
La garantía
Clínica Brenner ofrece una garantía general de tres años desde el término de cada tratamiento. El primer año cubre todo lo asociado: honorarios, insumos, laboratorio y pabellón. El segundo y el tercero cubren los honorarios del profesional.
Está sujeta a condiciones —entre ellas completar el tratamiento indicado y cumplir los controles— y las condiciones están escritas y publicadas: se pueden leer completas en garantía a nuestros pacientes antes de empezar cualquier cosa.
Implantología Consciente
Es el nombre que le damos a cómo trabajamos, y significa algo concreto: entender y ajustar el tratamiento a las características de cada paciente. No basta con mirar el hueso y la salud general; también cuenta la situación de la persona, y a veces eso obliga a ajustar la cantidad de implantes, cómo se distribuyen o el material de la prótesis final, para que el tratamiento cumpla con todo lo que se esperaba de él.
Para mucha gente la visita al dentista arrastra malas experiencias, y eso tampoco es un detalle de confort: es parte del tratamiento. Procedimientos rigurosos, menos invasivos donde se puede, y una decisión explicada antes de tomarla.
Puedes conocer también nuestro enfoque en odontología integral y el testimonio de pacientes que ya pasaron por esto.
Lo que más nos preguntan
¿La evaluación tiene costo?
No. Incluye una radiografía panorámica, que tomamos en la clínica para la evaluación. Si el caso necesita un escáner 3D —cone beam—, también lo tomamos en la clínica, y ése se cobra aparte.
¿Duelen los implantes dentales?
El procedimiento en sí es indoloro, porque se hace con anestesia local; cuando el caso lo requiere se suma sedación consciente. El postoperatorio es variable: cuando pasa la anestesia hay personas que tienen algunas molestias, que van disminuyendo con los días y se manejan bien con analgésicos.
¿Cuánto demora todo el tratamiento?
La oseointegración —que el hueso se adhiera al implante— toma alrededor de tres meses, y a eso se suma la rehabilitación definitiva. Si hay que preparar el sitio antes, se suma más. El plazo de tu caso se define en la evaluación, no sobre la marcha.
¿Me voy a quedar sin dientes mientras espero?
No. En algunos casos se puede poner una prótesis provisoria el mismo día de la cirugía —carga inmediata—, y cuando eso no está indicado se confecciona un provisorio por la vía convencional.
¿Qué pasa si me dijeron que no tengo hueso suficiente?
Que esa conclusión suele ser prematura, porque el hueso no se evalúa en abstracto: depende de qué rehabilitación se vaya a hacer. Habitualmente alcanza con el hueso propio, y los injertos se reservan para las reabsorciones más extremas. Hace falta verlo con imágenes actualizadas.
¿Cuánto dura un implante?
En condiciones adecuadas, al menos diez años, que es el estándar para cualquier elemento que se implanta en el cuerpo; habitualmente bastante más. Lo que más pesa son los controles y los factores de riesgo propios de cada persona, que ninguna técnica puede modificar.
¿Qué pasa si un implante falla?
Se retira, se limpia el lecho, se deja reparar entre cuatro y doce semanas según las condiciones del hueso, y recién entonces se reevalúan las opciones con una radiografía nueva. Mientras tanto se usa un provisorio.
¿Hay garantía?
Sí, tres años desde el término del tratamiento, con las condiciones publicadas en garantía a nuestros pacientes. El primer año cubre honorarios, insumos, laboratorio y pabellón.
¿Necesito un escáner 3D?
Depende del caso. El cone beam permite ver volumen y no sólo altura, y se indica cuando hace falta —por ejemplo, cuando hay poco hueso—; en muchos casos basta con radiografías convencionales. Lo tomamos en la clínica y se cobra aparte de la evaluación. Hay casos en que el hueso es tan ancho y tan alto que basta con radiografías convencionales.
Agenda tu evaluación
La evaluación no tiene costo. Si tienes radiografías o un escáner reciente, tráelos.
O llámanos al +56 2 2405 5000 · Lunes a viernes, 8:00 a 19:00 · Av. Las Condes 10800, local 4, Vitacura